Escuela, delito y violencia
Gabriel Kessler*
Históricamente la escolaridad y el delito fueron pensados como dos actividades contrapuestas: la escuela era responsable, junto a la familia, de una socialización exitosa, distribuyendo las credenciales necesarias para entablar una vida adulta integrada; mientras que el delito era una de las opciones residuales para aquellos que quedaban excluidos o poco favorecidos por el sistema educativo. En los últimos años esta situación cambió. Por un lado, un rasgo novedoso de la década del 90 es el fin de la mutua exclusión entre trabajo y delito. La inestabilidad del mundo del trabajo, entre otras causas, lleva a la emergencia de un segmento de jóvenes que combina actividades legales e ilegales para sobrevivir, lo que en un libro reciente llamamos "delito amateur"1. Por el otro, respecto de la escuela, datos oficiales para 1998 señalan que el 58 por ciento de los menores de 18 años imputados por infracciones contra la propiedad en la Provincia de Buenos Aires, declaraban que estaban concurriendo al colegio. Constatación que obliga a modificar los interrogantes habituales: el eje no es solo el impacto de la deserción sino, entre otras, dos cuestiones que tratamos en esta nota: el lugar de la educación en la vida de estos jóvenes y la relación entre delito y escuela.
Experiencia personal y sentido de la educación
En una investigación reciente sobre jóvenes que cometieron delitos, los entrevistados manifiestan una disyuntiva central acerca de la escuela: más allá de valorar el hecho de estar alfabetizados afirmaban -en particular sobre la escuela media- que no entienden nada y que lo que aprenden no les sirve para nada. Sin embargo, hay un punto en que la propia experiencia se disocia del juicio general, puesto que cuando no hacen referencia a la propia escolaridad, valoran la educación en general como agente legítimo de socialización y movilidad social. La escuela es importante para "ser alguien en la vida", "para conseguir trabajo" porque "sin escuela no sos nada".
La disyunción entre experiencia individual y juicio general nos provoca reflexiones contrapuestas. Una mirada pesimista diría que cuando valoran la escuela repiten un discurso ajeno, que no ha sido construido ni internalizado por ellos. Una postura optimista, al contrario, resaltaría que -a pesar de la escasa relación con sus experiencias- la escuela y la educación todavía están ahí, formando parte del campo imaginario de estos jóvenes, presente en sus ideas y su percepción de futuro. Y aun cuando haya elementos para sostener ambas posiciones, es innegable que la postura de estos jóvenes expresa la persistencia de una demanda a la escuela por una experiencia más significativa, por aprender algo. Al fin y al cabo, cuando se ufanan de lo fácil que es la escuela, de que "con 30 hojas en la carpeta tirás todo el año" o de que casi no les dan tarea -pese a que enseguida afirman no hacerla-, también expresan una demanda a la escuela, se denota un interés por más que les resulte difícil expresarlo. Es que para estos jóvenes la escuela es la única institucion que todavía tiene un peso en la posibilidad de pensar otros futuros y opciones posibles.
En la investigación mencionada nos interesó ver también la percepción de directores y docentes sobre la violencia en la escuela. De las entrevistas en escuelas consideradas "difíciles" en el Gran Buenos Aires emergían tres problemas principales. En primer lugar, se relatan juegos violentos que los mismos estudiantes consideraban "sólo juegos". Se plantea una primera cuestión: lo que para los docentes -y nosotros- es claramente violencia, pareciera ser tipificado de manera distinta por sus protagonistas: como un juego, no cuestionable entonces. Habría una falta de entendimiento básico sobre aquello que es violencia y aquello que no lo es. En segundo lugar, los docentes estaban también preocupados por la creciente violencia de los varones hacia las nenas. Esbozan la hipótesis de que esto expresaría un modelo de masculinidad, compartido por padres e hijos varones, ligado al ejercicio de la violencia como manera de reafirmar una identidad que presenta uno de sus elementos estructurantes -el rol de proveedor- en crisis. Por último, la violencia no es privativa de la relación entre compañeros, sino que docentes entrevistados se quejaban de la agresividad de muchos padres.
¿Cuál es la posición institucional sobre estos problemas? Se delinean dos posturas distintas. En ciertas escuelas prima la política de separar a los chicos más violentos pues atacan a sus compañeros, impiden el desarrollo de las clases y generan un ejemplo negativo al resto ("un adicto produce otro adicto"decía un maestro de 7° grado), posición que es reforzada por la presión de muchos alumnos y de sus padres. Los directivos de tales escuelas no se justifican con un discurso abiertamente excluyente o reaccionario; sino en la carencia de recursos, tiempos y saberes para encarar solos el problema. Los casos problemáticos exigen mucho trabajo y atención, en detrimento del grueso de los alumnos, lo que también genera conflictos. El resultado buscado, más que la expulsión, es negociar el pase a otro colegio, el abandono temporario ("hasta que se calme"), o la rápida terminación del ciclo.
La posición opuesta la encontramos en directivos que, aun reconociendo las dificultades, afirmaban que preferían tratar de mantener a los chicos en la escuela a toda costa, porque aunque no aprendan nada mientras estén allí al menos están supervisados. En esas escuelas se produce un desplazamiento general de roles: los docentes y directivos concentran el grueso de su energía en la cuestión disciplinaria, y los porteros y administrativos controlan las puertas y los muros para que los chicos no se escapen.
La pregunta que estas reflexiones abren es acerca de qué debe hacer la escuela. No hay recetas ni una respuesta fácil. Nuestra investigación muestra un desdibujamiento generalizado del concepto de ley como marco normativo para muchos de los jóvenes y en todas las dimensiones estudiadas, no solo en la escuela. Ella no es, por supuesto, ni la responsable ni tampoco la que puede sola restaurar un marco de ley en un sentido amplio. Ni la familia, ni las comunidades barriales, ni el mundo del trabajo pueden hoy resolver por sí solos los conflictos que se desarrollan tanto en su interior como en otros ámbitos que de un modo u otro los afectan. Ahora bien, cierto es que la escuela sola no puede, que debe buscar aliados a fin de restablecer sentido y futuro para una parte importante de los jóvenes de nuestro país. No cabe duda de que la escuela tiene un rol protagónico porque, como dijimos, a pesar de todos los problemas y carencias que sufre, es quizás la única institución en la que todavía confían, a la que todavía demandan y de la que esperan que contribuya a crear otro futuro posible.
* Universidad Nacional General Sarmiento/CONICET
1 Kessler, Gabriel. Sociología del delito amateur. Buenos Aires. Paidós. 2004.
Fuente: El Monitor, http://www.me.gov.ar/monitor/nro2/dossier4.htm
Para la Justicia, el Estado debe asumir sus obligaciones persiguiendo y condenando todas las formas de violencia contra la mujer
En un fallo unánime, la Cámara de Casación resolvió que un hombre acusado de abuso sexual en la vía pública no puede beneficiarse de la suspensión de juicio a prueba (probation) puesto que entra en colisión manifiesta con las obligaciones asumidas por el Estado argentino para perseguir y condenar “todas las formas de violencia contra la mujer”.
Por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género
Se trata de la Sala II de la Cámara de Casación en el caso de un hombre acusado de haber tocado los senos a una mujer mientras ésta caminaba por el andén de la estación de trenes de Once.
La decisión de los jueces de la Sala II de la Cámara de Casación merece nuestro reconocimiento positivo frente un fallo que reconoce los derechos de las mujeres utilizando argumentos destacables y apelando a la legislación internacional en materia de violencia contra las mujeres.
Según consta en la causa, en abril del 2009, mientras la demandante se encontraba en el andén del Ferrocarril Sarmiento, en la estación Once, “el imputado se acercó a ella y le tocó los pechos por sobre su ropa”, tras lo cual la mujer “le dio aviso al personal policial que se encontraba en el lugar, quienes procedieron a la detención del mismo”.
Tanto la fiscalía como la defensa acordaron la probation, aunque la mujer sostuvo: “No me interesaba ningún resarcimiento económico, yo quiero que pague a mí lo que hizo, y que no tenga oportunidad de reiterar este hecho quedándole antecedente”. Comentó su temor a encontrarse nuevamente en esa situación, y concluyó: “Mi intención de hablar, de ocurrir por la vía civil es para destacar que solamente lo que me interesa es que una persona que sin causa alguna me asalta sexualmente no quede sin antecedente alguno”.
Los camaristas decidieron rechazar el recurso sobre la base de que “la opinión fiscal favorable a la suspensión del juicio a prueba entra en colisión manifiesta con las obligaciones asumidas por el Estado argentino”, por lo que “existe un óbice formal de naturaleza legal que impide al Ministerio Público disponer de la persecución penal”.
“El consentimiento brindado por el Ministerio Público ha de ser ponderado concretamente en su legalidad de cara a las exigencias de la Convención de Belen Do Para que trascienden las referencias al modo en que podría cumplirse la supuesta sanción a recaer, la reparación económica y las tareas comunitarias ofrecidas por Ortega o incluso las manifestaciones de la defensa en la audiencia ante esta Sala, calificando el suceso como de ‘bagatela’ o ‘habitual’”, concluyen.
En este sentido, los compromisos asumidos por el Estado argentino para perseguir y condenar “todas las formas de violencia contra la mujer” y para “adoptar por todos los medios y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia” derivaron en que el imputado ahora deberá ser juzgado por el delito de abuso sexual simple, y en consecuencia, el rechazo de la probation.
Viernes, 14 de enero de 2011
Suplemento LAS12, Página12politica
El “cliente” de trata
Aunque ahora mismo, cuando se habla del “cliente” de trata para fines de explotación sexual, el término no llama la atención, las resistencias tanto en lo privado como en los ámbitos públicos de decisión para utilizarlo fueron muchas. Es que esa palabra delata la complicidad en la reducción a la esclavitud de mujeres y niñas de quien pone su dinero para servirse de ellas y ajustar así los límites de su falta de libertad. Eva Giberti, quien fuera relatora por Argentina para exponer sobre este tema en la OEA y directora del programa Las Víctimas contra las Violencias, da cuenta de cómo se llegó a un acuerdo internacional para dejar de lado los eufemismos.
“Convencidos de la necesidad de visualizar la acción negativa del denominado cliente o usuario de la trata con propósitos de explotación sexual”
46.”Promover acciones que contribuyan a visualizar la acción negativa del denominado cliente o usuario en tanto es quien alimenta el círculo de explotación sexual y tiene responsabilidad en la generación de la demanda de trata de personas para propósitos de explotación sexual”.
De las Conclusiones y Recomendaciones de la Segunda Reunión de Autoridades Nacionales en Materia de Trata de Personas 1/ Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) Comisión de Seguridad Hemisférica, 25 al 27 de marzo 2009
Buenos Aires, Argentina.
Ambos textos parecen razonables y no deberían sorprender. Sin embargo, la aparición de la palabra cliente en los considerandos de un documento internacional que se ocupa de trata de personas con fines de explotación sexual es el resultado de una antigua y ardua lucha iniciada por el feminismo hace décadas. Deberíamos hablar de violadores en tanto y cuanto sus víctimas son esclavas que solo pueden obedecer, pero los códigos penales opondrían duramente sus argumentos acerca de lo que la violación sea.
La palabra cliente avanza sobre la perversión deformante del lenguaje cuando para “prevenir” las acciones de estos sujetos los documentos internacionales escriben “desalentar la demanda”. La pretensión de enmascarar la complicidad del varón que paga su dinero para ejercer su poder dominante sobre los cuerpos de las mujeres víctimas resulta efectiva porque se ajusta al tradicional escamoteo de la responsabilidad masculina en los delitos contra la integridad sexual.
Cliente deriva del latín (clienstis) y quiere decir “protegido”,”persona defendida por el patrón”. El cliente, en la trata, sin duda está bajo la protección del patrón, es decir, del mafioso.
En cuanto a la palabra demanda, si exceptuamos los sentidos con los que el psicoanálisis y el derecho los aplican, nos encontramos con que, en su tercera acepción, puede corresponder a “busca”, asociada con la acción de buscar. Ya que demanda es un “vocablo casi desusado en el lenguaje corriente hablado, salvo en su frase ‘en demanda de’; se usa a veces en lenguaje escrito, especialmente comercial”.
Desalentar la demanda es menos explícito que desalentar la búsqueda (busca) de una mujer para satisfacer las necesidades del varón, porque al colocar una palabra cuyo uso no es habitual su protagonista queda a oscuras. La palabra cliente no deja espacio para la duda. En cambio “demanda” excluye la rápida comprensión e incorporación en el imaginario social y se logra que la población no entienda con claridad a quiénes hay que desalentar. Si esta expresión que ha sido inscripta matricialmente en los documentos internacionales se utilizara junto con la idea de cliente, resulta más clara.
La palabra cliente implica un tropezón en la lectura de los documentos, particularmente para los varones redactores habituales de los mismos.
Cliente tampoco sería la mención correcta, ya que el clientelismo no define el perfil del cómplice del delito. Pero en territorios de las luchas por los derechos de las mujeres, las tácticas y las estrategias recomiendan tomar el pulso de los tiempos que recorremos. Incorporar entre nosotros la palabra cliente tiene su historia.
En el año 2006, cuando se creó el Programa Las Víctimas contra las Violencias en el Ministerio del Interior, la perspectiva oficial estaba centrada en niños, niñas y adolescentes; luego, en la redacción del proyecto se asumió la presencia de personas adultas de acuerdo con el Protocolo de Palermo.
En una oportunidad le dije al entonces ministro Aníbal Fernández: “Sería importante incluir en la ley una mención y sanción a los clientes...” Me contestó: “No es tiempo todavía. La Argentina no está preparada para eso...” Ni nuestro pais ni el resto del mundo, porque la palabra cliente y el pedido de sanción brillaban por su ausencia.
Transcurrió el tiempo y la ley que federalizó el delito de trata se sancionó en el año 2008. No resultó como se había diseñado por razones ajenas al Programa Las Víctimas contra las Violencias, sino que fue el Senado el que asumió su redacción final. El tema del cliente, o sea, la presencia del cómplice, se mantenía aminorada por un lenguaje convencional o bien omitiendo su presencia. Pero el tema trata se había instalado en la comunidad, en los escritorios de los funcionarios y en los avatares de los jueces que debían estudiar esta nueva legislación. El periodismo empezó a comprender que no hablábamos de prostitución sino de esclavitud y comenzó a preocuparse por el tema y lo posicionó como segmento del Crimen Organizado. Empezó a verbalizarse la consigna “sin clientes no hay trata”.
Se sumó la creación de la Oficina de Rescate y Acompañamiento de Personas Damnificadas por el Delito de Trata en el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. Contribuí en esa creación pero manteniendo exclusivamente una tarea en el ámbito de la capacitación de las personas que se contrataban. La oficina quedó a cargo de la licenciada Zaida Gatti, que hasta el día de hoy coordina sus actividades.
En Occidente es la única oficina dedicada a la trata de personas cuyas profesionales, trabajadoras sociales y psicólogas, ingresan junto con las fuerzas de seguridad cuando se realizan los allanamientos. ¿Por qué? Porque son mujeres las que deben acompañar a las mujeres víctimas de trata, escucharlas y sostenerlas hasta la declaración testimonial que realizarán delante del juez, días después de haberlas rescatado.
¿Cómo continúa esta historia? En marzo del año 2009, Argentina, con la participación de Uruguay, recibió a la OEA y a los representantes de los diversos países en una reunión destinada al tema trata. Era la oportunidad para ensayar la incorporación de la figura del cliente en el nuevo Documento2.
Aníbal Fernández, que entonces era ministro de Justicia, en su discurso inaugural, afirmó “es necesario desenmascarar al cliente” para “desalentar la demanda de sexo pago” a cargo de “mujeres y adolescentes encerradas en burdeles a través de engaño, amenazas y violencia y obligadas a prostituirse. Sin el cliente no habría trata ni prostitución”.
En la misma oportunidad, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reiteró el concepto, de manera que frente a la audiencia internacional la posición de Argentina era evidente. Se trataba entonces de lograr una aprobación de esta inclusión de la palabra cliente, por unanimidad, en el documento que resultase de la reunión de la OEA.
Fue una delicada tarea política a cargo de los miembros de nuestra cancillería, quienes se ocuparon de las conversaciones con los representantes de los diversos países que no traían ese proyecto en sus planteos. Estábamos advertidas acerca de las dificultades que se encontrarían, ya que de los diálogos que mantuvimos con delegaciones de otros países resultaba que estaban frente a una apertura novedosa y no esperada.
En la reunión plenaria de cierre, la lectura del Documento Final –redactado entre todos los participantes– estuvo a cargo de un representante de la Cancillería Argentina y se realizó, como es habitual, punto por punto. Cada uno debía ser aceptado o corregido. Cuando se formularon los dos puntos con los que encabezo este artículo, la unanimidad selló con un aplauso su aprobación.
Podemos suponer que el tema había rondado el pensamiento de los participantes y que solamente faltaba quien se atreviese a formularlo con el lenguaje correcto.
El hecho se rubricó en mayo del 2010, en la Declaración de Buenos Aires, el 7 de mayo, en el ámbito de las Reuniones de Ministros de Justicia y del Interior del Mercado Común del Sur (Mercosur) y Estados Asociados, con Julio Alak como ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
¿Cómo se desarrollarán las discusiones en el ámbito de las Naciones Unidas cuando se incorporen estos documentos?
1. Organizada juntamente con la República Oriental del Uruguay.
2. Fui designada Relatora por Argentina para referirme a la situación en nuestro país.
Las licenciadas Zaida Gatti, por el Ministerio de Justicia, y Gloria Bonato, por el Ministerio de Desarrollo Social, expusieron acerca de sus distintas actividades en el tema trata.
Link a la nota: http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/las12/13-6256-2011-01-17.html
Viernes, 7 de enero de 2011
Nota de Tapa
VIOLENCIAS
EL CASO MAR DEL PLATA
Como cada verano, en la ciudad balneario más grande de Argentina se festeja la llegada del turismo, se habla del buen o mal clima, de la ocupación hotelera y la cartelera de espectáculos. Afuera de esta agenda de vacaciones queda el lado oscuro de La Feliz: los prostíbulos que se multiplican, la trata de mujeres con fines de explotación sexual, la habilitación de lugares denunciados por las mismas víctimas y la falta de reglamentación de ordenanzas ya sancionadas que podrían paliar esta situación. Como contrapartida, organizaciones sociales formaron una mesa permanente contra la trata que funciona en el Concejo Deliberante de una ciudad cuyo lado oscuro todavía se publicita en los diarios locales.
Hoy Mar del Plata está que arde. Como todos los eneros. La capacidad hotelera explota. Esta mañana en La Perla al mar le da el sol tan lindo que parece de paillettes. Por la calle cortada desfilan de veras cuerpos reales: señoras en bikini, chicas que andan en rollers sin saber andar en rollers. En una radio suena Roxette en castellano (“El aire está lleno de silencio / Debe haber sido amor...”). El cuadro encandila y anestesia. Entonces importa menos a qué se le da la espalda.
Patricia Gordon, psicóloga de la organización La Alameda, detalla que estamos en “La Perla Sur”, la zona de la estatua de Alfonsina. Y que junto a La Perla Norte, hacia Constitución, albergan a un montón de chalets olvidados cuando el auge inmobiliario señaló hacia Los Troncos y sus lomas. Las calles del otro lado de “La Popular” de noche son lo suficientemente oscuras como para que se entreabran las puertas de los prostíbulos privados, whiskerías, cabarets, bares nocturnos y cía. Como El Progreso, esa casa fea de red blocks, vidrios negros y una manija de puerta que parece un bastón de cotillón. Está en un barrio de edificios bajos, cerca de “La boutique del Pan”, a una cuadra nada menos que de la Dirección de Higiene y Seguridad en el Trabajo municipal y de la casa de un obispo. Comparte medianera con un hotel llamado La Posada: si lo googleás, en www.argentinaprivate.com entre muchas otras direcciones céntricas aparece: “La Posada, 11 de Septiembre 3030, alt. La Rioja. 20 to 30 Chicas. Prices: Drinks $15/$25, Chicas $150 hour. The Hotel Paraiso Transitorio is next door for 50p.”. También son datos que pueden ofrecer, dicen en La Alameda, muchos taxistas y remiseros. Después de La Perla, las zonas rojas rondan la vieja terminal –cerca de los tribunales– y el puerto. Se calcula que la cantidad de prostíbulos –alrededor de 200– se duplican llegado el verano.
Gordon, psicóloga, es además parte de la Asamblea Permanente contra la Trata de Personas. Integra el equipo que recibe denuncias, las deriva a la Justicia Federal y atiende a las víctimas: “Damos la orientación necesaria en materia judicial y contención emocional”, dice. Trabajan en red con la Multisectorial de la Mujer, Mar de Lucha, Las Juanas, entre otras asociaciones civiles. En el último seminario sobre derechos humanos y trabajo esclavo, realizado en la Facultad de Abogacía de la Universidad local, Patricia Gordon habló de “El caso Mar del Plata”.
¿Cuáles son los puntos más urgentes de “El caso Mar del Plata”?
–Partimos de la denuncia que hizo La Alameda hace justo un año: contamos 400 prostíbulos, se presentaron pruebas y testigos. Se puso de relieve la situación de muchas mujeres de esta “ciudad feliz” que conviven con estos delitos. “El caso Mar del Plata” se caracteriza también por la connivencia de la policía y la inacción de un sector de la Justicia, por la complicidad mediática, ya que el principal diario de la ciudad (La Capital) exhibe sin pudores una importante cantidad de avisos de oferta sexual, promocionan incluso los lugares denunciados. Después de esta denuncia, gracias a los allanamientos que hizo la fiscalía, se encontraron mujeres que provenían de otros países, muchas menores de edad, en situaciones de esclavitud sexual. Estaban en lugares deplorables: sótanos, tras rejas, en suciedad.
También se creó la Mesa Permanente contra la Trata...
–Sí. Nos reunimos todos los meses en el Concejo Deliberante, por iniciativa de la concejal Verónica Beresiarte. Reúne a funcionarios municipales, políticos, actores sociales, integrantes de instituciones y organizaciones de la sociedad civil. Es un espacio de debate, denuncia y confrontación de ideas. Se discuten los temas, elaborando acciones concretas ya sea desde lo legal, social, psicológico.
Entre esas acciones concretas consiguieron la sanción de dos ordenanzas interesantes: que se clausuren locales nocturnos y se brinde atención a las víctimas. ¿Se cumplen?
–Todavía no han sido reglamentadas. Y eso que en septiembre el intendente dijo que “en unos días” lo hacía. Sus declaraciones surgieron en un momento en el que él mismo aprobaba la habilitación de un lugar llamado La Posada, que había sido denunciado, allanado y donde se encontraron víctimas. Si bien dieron un paso atrás y manifestaron que había sido un error, las organizaciones locales repudiamos este hecho gravísimo. Con respecto a la segunda ordenanza, la Secretaría de la Mujer atiende a las víctimas.
La denuncia de las víctimas es crucial, según la Ley de Trata. Es fundamental entonces que estén contenidas...
–Si bien resulta imprescindible la reforma en la Ley de Trata –para eliminar la figura del consentimiento de la víctima–, podemos decir que al momento hay leyes, aun con falencias que no se cumplen, especialmente en lo relacionado con los derechos de las víctimas. Sí, deberían recibir contención, resarcimiento económico, la oportunidad de una inserción laboral. La realidad es que muchas quedan libradas a su suerte y vuelven al mismo circuito de la prostitución.
¿Las víctimas del “Loco de la Ruta” tienen el lugar en la memoria social que merecen? Salvando las distancias, ¿es nuestro Ciudad Juárez?
–Las desapariciones que tuvieron lugar a fines de los años ‘90 en Mar del Plata aún son una herida abierta. Terminó siendo una red de crimen organizada. Salvando las dimensiones con las desapariciones y muertes en Ciudad Juárez, constituye una de las máximas expresiones de violencia hacia las mujeres, la complicidad y responsabilidad del Estado, de las instituciones y de una gran parte de la sociedad que ha sabido serle indiferente y silenciosa a estos crímenes. Respecto de la memoria colectiva, las organizaciones nos hemos propuesto instalar nuevamente esta herida no cerrada. Toda vez que realizamos una jornada, están presentes los nombres de las desaparecidas y asesinadas. Tenemos como proyecto realizar un acto público que despierte las conciencias dormidas de nuestra comunidad, ya que la impunidad de un crimen abre paso a más impunidad. Estos crímenes marcaron un antes y un después en el tema del proxenetismo: se supone que desde ahí para adelante se incrementó el sistema de esclavitud y trata.
¿Por qué?
–El análisis tiene varios ejes. Por un lado, constituye uno de los negociados más rentables: una mujer puede ser vendida muchas veces, ser menor de edad aumenta el ingreso de los tratantes. La corrupción de las instituciones y las escasas condenas facilitan el proceder de las mafias. Por otra parte, la relación existente entre el lavado de dinero, producto de la mercantilización de los cuerpos y las vidas de tantas mujeres, y la proliferación de un negocio que enriquece rápidamente y a bajo costo. Sin descuidar los aspectos que, instalados en una cultura de base patriarcal, imperan en los medios masivos de comunicación, en el uso del lenguaje, en la cosificación de los cuerpos, en las promesas de un “trabajo fácil” dirigidas a jóvenes en situación de vulnerabilidad social o que atraviesan alguna crisis de identidad.
¿Con el nuevo Ministerio de Seguridad otra policía es posible?
–La llegada de Nilda Garré es una esperanza. Las complicidades policiales, denunciadas en especial por Nancy Miño, ex agente de la Policía Federal que puso en evidencia el alto nivel de corrupción de la oficina antitrata, constituyen un muro para desenmascarar el delito. Si hay voluntad política, es posible que exista una policía que cumpla con sus funciones, tema complejo y difícil...
A un año de la denuncia que hizo La Alameda, ¿cuál es el balance?
–Durante el año se ha venido trabajando en contacto con otras organizaciones y colectivos que se ocupan de los derechos de las mujeres. Esta unión ha sido significativa. Lo prometedor es la visibilización y puesta en evidencia de algo que es cotidiano, que pasa al lado nuestro. Aumentan las denuncias y la toma de conciencia. Y los vecinos reaccionan y rechazan esta forma de esclavitud.
Link a la nota: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-6227-2011-01-10.html
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Después de la ley, la reforma
El próximo abril se cumplirán dos años desde que se sancionó la ley para erradicar la trata de personas. En este lapso, en el que se avanzó en la visibilización de este delito y cuando ya fueron recuperadas más de mil víctimas de trata –sin contar a las que fueron rescatadas en 2011, según lo denunciado por este diario a lo largo de la semana–, queda claro que es necesario corregir el texto de la ley: la eliminación de la figura del consentimiento de la víctima y el endurecimiento de las penas están en el centro de la cuestión.
Ordenanzas que prohíben la instalación de prostíbulos en diferentes localidades del interior del país, proyectos de ley que buscan penalizar al cliente, diarios que decidieron eliminar el rubro 59 por considerar que alienta la explotación sexual, allanamientos y detenciones a lo largo del mapa, la discusión acerca del consentimiento de la víctima y la necesidad de garantizar asistencia integral a las mujeres rescatadas en el Congreso de la Nación, son algunos de los avances –tímidos en algunos casos– registrados en torno a la trata de personas con fines de explotación sexual en los últimos meses. Un delito que mantiene en la esclavitud a un número indeterminado de personas en Argentina, como quedó demostrado luego de los allanamientos en Santiago del Estero que denunció este diario.
A casi dos años de la aprobación de la ley 26.364, sancionada en abril de 2008, organizaciones sociales, diputados/as y el Estado (tanto a nivel municipal, provincial y nacional) continúan su lucha contra este delito y avanzan –con tropiezos– en la ejecución de la norma, en garantizar los derechos de las víctimas de la explotación e instalan nuevas discusiones en torno del delito.
Santa Rosa (La Pampa) fue pionera en arremeter contra la trata de personas. Mónica Molina, subdirectora de Políticas de Género, logró que el Concejo Deliberante prohibiera la habilitación de locales nocturnos, como whiskerías o cabarets, que funcionan como pantallas de prostíbulos. A modo de efecto contagio, otras intendencias pampeanas copiaron la experiencia. El mismo paso dieron en Villa Nueva (Mendoza), en Neuquén Capital y General Roca, Larroque y Gualeguaychú (Entre Ríos) y Villa María (Córdoba).
Durante 2010, continuó la persecución del delito y se iniciaron los primeros juicios en algunas provincias. Ejemplo de ello fue Córdoba, donde se desarrolló el primer juicio por trata de personas contra un hombre acusado de explotar a dos jóvenes de 13 y 14 años. También se dictó la primera sentencia en Mar del Plata: un hombre y una mujer fueron condenados a cuatros años de prisión por el delito de “trata de personas mayores de 18 años de edad, abusando de una situación de vulnerabilidad”. En esa misma ciudad existe una investigación judicial sobre una red formada por 94 prostíbulos denunciada por La Alameda (ver nota central).
Por este último caso, y algunos más, las organizaciones sociales continúan denunciando la complicidad y connivencia judicial y policial que mantiene vivas a las redes de explotación. Además, encontraron el consenso en el Congreso para instalar la necesidad de reformar la ley antitrata. A mediados de 2010, se realizaron una serie de audiencias públicas y debatieron proyectos de reforma en las comisiones de Legislación Penal y Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia.
Los puntos a modificar fueron: la eliminación de la figura del consentimiento de la víctima a la hora de tipificar el delito en el caso de las personas mayores de edad, endurecimiento de las penas para el delito de la trata. En la actualidad, se imponen penas de entre tres y seis años de prisión y buscan modificarlas por condenas de 3 a 15 años.
La reforma propone la creación del Programa Federal para la Lucha contra la Trata de Personas y la Protección y Asistencia a las Víctimas y de un sistema sincronizado de denuncias sobre delito. Finalmente, diferencias entre los diferentes bloques y organizaciones antitrata no permitieron generar el consenso para que el dictamen se tratara en el recinto. Esta discusión se cerró en el medio de la visita de la relatora especial de Naciones Unidas sobre trata de personas, Joy Ngozi Ezeilo, quien aconsejó una reforma “urgente” de la ley que regula este delito.
En ese contexto, el ministro de Justicia, Julio Alak, propuso “revisar y actualizar el Protocolo de Palermo contra la Trata de Personas” –texto en el cual se basa la ley federal– y consideró que una forma de desalentar el delito es penalizar duramente al cliente. “Sin clientes no hay trata”, aseguró Alak haciendo suya la consigna de las organizaciones antitrata.
Aunque los movimientos sociales vienen denunciando la explotación sexual que esconde el rubro 59, las declaraciones del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, colaboraron en mayor medida con la instalación del tema en la agenda pública. “En este país hay muchas cosas por discutir y resolver, entre otras el rubro 59, con el que Clarín gana un millón de pesos por mes”, afirmó a Radio Continental.
Luego, se sumaron diferentes pronunciamientos y acciones: el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) emitió un documento pidiendo que se termine con la promoción de la prostitución en los medios de comunicación. Diferentes diarios del interior decidieron eliminar el rubro 59 de sus páginas: La Mañana de Neuquén, La República de Corrientes, La Arena de La Pampa; el semanario El Tiempo de Pergamino y el Diario de la República, de San Luis. En las Legislaturas de Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires y en el Congreso de la Nación se presentaron iniciativas para que el Estado retire la publicidad y la propaganda oficial en medios que publiquen avisos clasificados de oferta sexual. También se inició una campaña pública para retirar los avisos de prostitución en la vía pública.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/subnotas/6227-681-2011-01-10.html
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Mapa de la trata 2010*
Se realizaron un total de 342 allanamientos en todo el país. Como resultado de los operativos, se detuvo a 276 personas y se rescató a 495 víctimas. De los 342 allanamientos, el 59 por ciento fueron en la provincia de Buenos Aires.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/subnotas/6227-683-2011-01-10.html
25 de noviembre, Día internacional de la no violencia contra la mujer
Liliana Daunes
Marca de Radio
Sábados de 10 a 13 hs
Radio La Red AM 910
Duración: 10:59 min.
25 de noviembre

Por Florencia.
Por Marita.
Por Fernanda.
Por Natalia.
Por Fátima.
Por Otoño.
Por Emilia.
Por Sofía.
Por Sandra.
Por Wanda.
Por Romina.
Por las mujeres muertas por abortos clandestinos.
Por las mujeres víctimas de femicidio.
Por las asesinadas por lesbofobia.
Por las mujeres en situación de prostitución.
Y por todas aquellas que sufren violencia(s) en este sistema patriarcal, sexista, heteronormativo y machista.
SI TOCAN A UNA NOS TOCAN A TODAS.
25 DE NOVIEMBRE: BASTA DE VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES.
| VIERNES 26 de noviembre de 2010 |
| Masiva movilización por la no violencia a la mujer y el aborto legal, seguro y gratuito |
| |
| Por ANRED - C (redaccion@anred.org) |
Fotoinforme: ANRed
EL FEMINICIDIO EN NÚMEROS
25112010En el día internacional contra la violencia de género conversamos con Noemí Chiarotti, coordinadora del Instituto de Estudios Jurídicos Sociales de la Mujer (Indeso).
El Indeso relevó los casos de violencia de género durante 2010. Según la investigación, se cometieron 290 feminicidios en lo que va del año. Uno cada 30 horas. En el 74 % de los casos, los asesinos fueron parejas o ex parejas
| Asesinada por lesbiana | | | |
| martes, 02 de noviembre de 2010 | |
| GÉNERO| CRIMEN LESBOFÓBICO
Estefanía Leceras Huilca de 21 años, murió víctima de un acto lesbofóbico: fue acuchillada tras haber sido insultada y perseguida por ser lesbiana. Su asesino, de 24 años, está prófugo. ContraPunto
El crimen ocurrió el lunes 01 de noviembre en Perú, en un barrio de la localidad Los Olivos. Estefanía Leceras se encontraba junto a su hermano y un amigo, cuando comenzó a ser agredida e insultada por su apariencia. “Chica que se vestía como hombre”, relata el diario local “El Ojo” para explicar a qué se refiere cuando habla de “su apariencia”. Estefanía era lesbiana, ésta era la situación incómoda para su asesino; ella no se comportaba ni lucía como se espera que “una mujer” lo haga. Las agresiones verbales se transformaron en pedradas contra Estefanía y sus amigos y, finalmente, en una persecución que terminó cuando la joven de 21 años fue acuchillada en su pierna por Giancarlo Farías Carrasco, de 24 años. Esta herida causó su muerte. Actualmente el asesino se encuentra prófugo. La familia de Estefanía exige justicia, pero la visibilidad del caso es opacada por el tratamiento sensacionalista de los “grandes” medios, donde la lesbofobia no es la causa por la que Estefanía fue asesinada, sino su “apariencia”; tal es el caso del sitio web trome.pe que tituló: “Confunde a mujer con un hombre y la mata”, casi justificando primero un crimen, y luego la lesbofobia. En ésta sociedad heteropatriarcal la única forma de ser lesbiana que se tolera es la construida en función de los deseos masculinos, las lesbianas que no desafían la femineidad, sino que cumplen fantasías de otros. Estefania no representaba a ese estereotipo y su desobediencia al mandato social le costó la vida. Ningún medio denunció esto, y es que ellos, son los principales productores y legitimadores de las identidades socialmente acepatadas. CONTRAPUNTO | Prensa Alternativa redaccioncontrapunto@gmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla |
| MIÉRCOLES 1ro de septiembre de 2010 |
| La muerte de Wanda Taddei y la impunidad de los Femicidios |
| En el lapso de seis meses, ocho mujeres víctimas de femicidios en Argentina padecieron la misma tortura: fueron quemadas. Wanda Taddei, Sabrina Cennamo, Lidia Valiente, Betiana Chávez, Alejandra Céspedes, Carmen, Gladys Beatriz Pereira y recientemente Fátima Guadalupe Catán esperan justicia y que sus casos no queden impunes. Por Observatorio de Femicidios en Argentina de la Sociedad Civil Adriana Marisel Zambrano. |
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| Por ANRed - Sur (redaccion@anred.org) |
Reproducimos:
LA MUERTE DE WANDA TADDEI Y LA IMPUNIDAD
6 Meses. 8 mujeres incineradas. Distintas edades. Distintos lugares de residencia. Distintos niveles socio económicos. Distintas formas de vida. Tienen algo que las une. Son mujeres que fueron incineradas.
Sus nombres:
Wanda Taddei - Sabrina Cennamo -Lidia Valiente - Betiana Chávez - Alejandra Céspedes -Carmen - Gladys Beatriz Pereira - Fátima Guadalupe Catán.
Ellas murieron incineradas. Sus cuerpos quemados. Algunas adormecidas para soportar el terrible dolor, el silencio acompañándolas en este cruel final.
Intentos de suicidio, “pruebas insuficientes”, “confuso episodio”, estas sólo son excusas que impiden ver la realidad. Como el eufemismo “drama pasional” que pretende ocultar una realidad de maltrato, de posesión y de destrucción.
¿Qué hubiese pasado si la impunidad no acompañaba la muerte de Wanda Taddei?
Pregunta que se hacen las familias de estas mujeres. Pregunta que nos hacemos desde la sociedad civil.
¿Quién tiene una respuesta para dar?
¿Cuántas mujeres incineradas tendrán que morir para que se entienda que está existiendo una conducta de agresión repetitiva?
El resto de la nota, tras el "corte":
TRANSMISIÓN EN VIVO POR INTERNET
I CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE VIOLENCIA HACIA LA MUJER
II CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE DELITOS CONTRA LA INTEGRIDAD SEXUAL
Organiza: CONSEJO PROVINCIAL DE LA MUJER - Córdoba - Argentina
DEL JUEVES 19 AL SÁBADO 21 DE AGOSTO
La cita es en Córdoba – Argentina e ingresando a
www.rednosotrasenelmundo.org , podrás ser
parte de los paneles y las conferencias a través de la siguiente
programación:
La grilla completa tras el "corte":
Textos
> Ensayos
Apuntes sobre la violencia contemporánea
Julián Mónaco y Alejandro Pisera
Este es un ensayo sobre la violencia contemporánea. Lo que sigue son algunas posibles líneas de ingreso, perspectivas, problemáticas desde las cuales abordarla. El puntapié inicial de este trabajo es nuestra propia incomprensión respecto del fenómeno en sí; pero también el evidente y sistemático fracaso de las políticas públicas. Entendemos que ese fracaso es consecuencia, asimismo, de la propia incomprensión de la que es presa el Estado y la sociedad en general.
Quisiéramos comenzar el viaje intentando sacarnos de encima una serie de ropajes: la lectura de la violencia en clave de mal, la lectura de la violencia como fenómeno excepcional, la interpretación en clave de irracionalidad, el iluminismo y su “metafísica binarista”, como dice Aníbal Ford en algún lugar. Esto implica, evidentemente, hacer violencia contra las categorías políticas, sociales y culturales del paradigma moderno.
| 10 de agosto de 2010 | |
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Se reglamentó la Ley de protección integral a las mujeres.
Argentina sancionó y reglamentó la Ley 26.485 de protección integral de las mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales.
El proceso de reglamentación llevó poco más de un año y convocó a representantes de ministerios, secretaría, organizaciones sociales, academia, sindicalistas, periodistas, asociaciones de mujeres juezas, parlamentarias y áreas mujer de las provincias.
"La ley trae dos herramientas para proceder a la implementación que son el Observatorio Nacional de Violencia y el Plan Nacional de Acción, el Observatorio es un espacio muy importante porque es el que está llamado a dar cuenta de los temas o los espacios en los que tenemos que agudizar la mirada en el diseño de las políticas públicas." Sostuvo Prigoshin, por otro lado "hasta ahora no existen serios datos estadísticos, este observatorio que ya está funcionando está construyendo indicadores para medir las distintas modalidades de violencia", concluyó.
| MARTES 13 de julio de 2010 |
| 126 mujeres fueron asesinadas en Argentina por violencia sexista en el primer semestre 2010 |
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| Por ANRed - Sur (redaccion@anred.org) |
INFORME DE INVESTIGACIÓN
Observatorio de Femicidios en Argentina de la Sociedad Civil Adriana Marisel Zambrano (*) (**)
FEMICIDIOS EN ARGENTINA 1º DE ENERO AL 30 DE JUNIO DE 2010
“Los datos corresponden al Informe de Investigación de Femicidios en Argentina, que abarca el período 1º de Enero al 30 de Junio de 2010 y han sido recopilados de las Agencias informativas: TELAM, DYN y 120 diarios de distribución nacional y/o provincial, así como el seguimiento de cada caso en los medios.
En el periodo 1º de Enero al 30 de Junio de 2010, se registraron:
* 126 Femicidios (mujeres y niñas). * 6 Femicidios “Vinculados” de hombres y niños. * Se registra un incremento de más 30% de asesinatos por violencia sexista con respecto al mismo período del año 2009.
Femicidio
El Femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad. El término Femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista. (El concepto Femicidio fue desarrollado por la escritora estadounidense Carol Orlock en 1974 y utilizado públicamente en 1976 por la feminista Diana Russell, ante el Tribunal Internacional de Los Crímenes contra las Mujeres, en Bruselas).
Femicidio “Vinculado”
Término desarrollado por el Área de Investigación de La Asociación Civil La Casa del Encuentro y que el Observatorio sostiene, el término Femicidio “Vinculado”, parte del análisis de las acciones del femicida, para consumar su fin: matar, castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual ejerce la dominación.
En esta definición se registran dos categorías: Personas que fueron asesinadas por el femicida, al intentar impedir el Femicidio o quedaron atrapadas “en la línea de fuego”.
Personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer, que fueron asesinadas por el femicida con el objeto de castigar y destruir psíquicamente a la mujer a quien consideran de su propiedad.
Del Informe de Investigación sobre Femicidios en Argentina del Primer Semestre, elaborado por el Observatorio de Femicidios en Argentina de la Sociedad Civil Adriana Marisel Zambrano, se destacan los siguientes datos:
El resto del informe, tras el "corte":
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MARTES 29 DE JUNIO, 15HS:
ESCRACHE A LA COMISARIA 4ta. DE BERISSO
Denunciamos el maltrato físico, verbal y el abuso sexual, producido por cuatro policías de la Comisaría 4ta. de Villa Argüello, a una compañera del Bachillerato Popular Bartolina Sisa de La Plata.
- BASTA DE IMPUNIDAD Y VIOLENCIA
- JUICIO Y CASTIGO A LOS ABUSADORES
Nos encontramos para repudiar estos hechos, en la calle 60 y 122 de la ciudad de La Plata
COMUNICADO DE PRENSA:
El día 2 de Junio de 2010 en horas de la madrugada, Vanesa Cuello viajaba en taxi con un amigo, regresaba de un cumpleaños en la localidad de Berisso y se dirigía a su casa.
A la altura de la Universidad Tecnológica un patrullero para al taxi, les pidió documentos a ella y a su amigo, maltratándolos a ambos, realizando todo tipo de manifestaciones discriminatorias.
Al pedirle el documento a Vanesa y advertir que en el mismo figuraba su nombre de varón- Vanesa es transexual y recientemente un Tribunal de familia acaba de confirmar su cambio de nombre, aunque aún el mismo no figura en su DNI- los policías a cargo del procedimiento comenzaron a efectuarle todo tipo de insultos y a golpearla, llevándosela detenida a la comisaría 4ta de Berisso sin explicación alguna. Una vez allí, tres de los policías que se encontraban en la comisaría abusaron sexualmente de ella, otorgándole la libertad unas horas más tarde. Vanesa radicó la denuncia en la Fiscalía el día 2 de junio.
Hechos como este constituyen una gravísima violación a los Derechos Humanos, y lamentablemente no resultan aislados. Son cotidianas las situaciones en que efectivos de las fuerzas de seguridad abusan de su poder, particularmente contra los grupos más vulnerables: niñxs y jóvenes, particularmente si son pobres, travestis, transexuales, trabajadoras sexuales, migrantes, cuidacoches, etc. Parece que la política de seguridad de la que tanto nos hablan los funcionarios de turno no incluye terminar con estas prácticas aberrantes. Entendemos que el Ministerio de Seguridad, máximo responsable de la Policía de la provincia de Buenos Aires debe dar respuesta por el esclarecimiento de estos hechos y de terminar con estas prácticas de hostigamiento y abusos por parte de la policía.
CONVOCAMOS EL DIA MARTES 29 DE JUNIO A LAS 15 HS.
EN LA CALLE 60 Y 122
PARA REPUDIAR Y ESCRACHAR
A LA COMISARIA 4ta. DE VILLA DE ARGUELLO, BERISSO.
BASTA DE ABUSO POLICIAL!!!
JUICIO Y CASTIGO A LOS ABUSADORES DE VANESA!!!!
FRENTE POPULAR DARIO SANTILLAN- FULP- CENTRO DE ESTUDIANTES DE AGRONOMIA-CENTRO DE ESTUDIANTES DE VETERINARIA-ASOCIACIÓN MIGUEL BRU- COLECTIVO DE VARONES ANTIPATRIARCALES- COLECTIVA FEMINISTAS LAS FURIOSAS- COMITE CONTRA LA TORTURA- AMMAR-CTA.
Hoy, a la vuelta de mi casa, cuando salía con la bicicleta presencié una secuencia tensa: Un hombre le gritaba a una mujer. La mujer lloraba. Él le decía cosas que, por lo que pude escuchar en ese momento parecían reproches por algún asunto familiar, algo con relación a la madre de la mujer. Yo volví hacia atrás con la bici, me puse relativamente cerca (dejando que el hombre me vea, pero sin hacerme el héroe) para que se notara que estaba presenciando lo que pasaba. Saqué el celular. Realmente no sabía a dónde llamar, ¿debía llamar al 137? La cuestión es que me quedé un par de minutos así, hasta que amainó la situación y me fui.
Mientras pedaleaba, me retumbó un largo rato el qué-debería-haber-hecho ante lo que pasaba. Creo que no es descabellado pensar que esta es una de tantas otras situaciones de violencia(s) que se ven en la calle y de las que no hay un decálogo tan claro de cómo intervenir. Aún así, quedó latiendo. Horas después, a la hora del mediodía, en una pausa para almorzar, en dónde estaba había una televisión prendida. En el Noticiero de Canal 13 mostraban las fotos de una -como mínimo poco feliz- producción de la Revista Caras con una ¿modelo/actriz/conductora? (Victoria Vanucci) con las ropas desgarradas, maquillada cómo si la hubieran golpeado y ensangrentada.
Lo primero que escuché, quizás por la atención que le presto por estos días es que se referían al caso como una situación repudiable (Vanucci habría denunciado por "violencia doméstica" a su marido) y al principio mantenían la categoría "violencia doméstica". La idea detrás de la asimilación entre "doméstico" y "mujer" tiene una consideración sobre los géneros en principio cuestionable. Detrás del paraguas de "lo doméstico" se amparó durante años (basta con mirar las situación en los entornos familiares y conyugales que conocemos) un tipo de justificación de la violencia de los maridos con sus esposas como algo "normal" o "cotidiano".
Unos minutos después (incluso tras anunciar la presencia de una "especialista") en los adelantos y comentarios, conductores y columnista (la inefable Catalina Dlugi), empezaron a referirse al tema como "violencia de género". Quiero creer que no es una banalización más (la primera sería la de las fotos de la Revista de Editorial Atlántida), sino un aporte a tiempo en darle un poco más de complejidad y prudencia a lo que se dice.
Me llegó por mail (vía Sofi) que se vienen los -esperables- comentarios de distintos organismos de Lucha contra la Violencia de Género (y otros tipos de violencias). Hoy más que nunca, cuando se habla -en algunos casos- de manera muy liviana sobre "el rol del periodismo", queda mucho por revisar sobre el cómo los medios abordan estas problemáticas, cómo construyen representaciones sobre nuestras relaciones. Porque de eso se trata, una vez más, de cómo actuamos con nuestros cuerpos en el día a día. ¿A dónde nos "formamos" como sujetos (y sujetas)?
Pienso en voz alta, o al calor del tipeo, y pregunto un 9 de junio -pero- de 2010: ¿Cuál es el rol del periodismo (no sólo de "los medios") en todo esto? ¿A quién se le ocurre joder con una sesión de fotos como esta? ¿La Revista Caras o el Noticiero del 13 saben lo que es un femicidio? ¿Y los demás canales de televisión que ponen las fotos una y otra vez?
Inocultablemente indignado, aún sigo pensando en cómo se tienden los lazos entre una cosa y la otra. Entre la violencia en la calle y la violencia mediatizada.
Buscando un link a las fotos mencionadas me topé con este fragmento del programa "Mañananeras" (América) que comentan el tema con Guadalupe Tagliaferri, titular de la Dirección General de la Mujer de la Ciudad de Buenos Aires
